Hacemos de las divisiones de la escala del tiempo geológico toda una odisea.
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CURIOSIDADES: EL GIGANTHOPITECUS; Fernando Marín
Buenos días, tardes, noches o lo que proceda. Soy Fernando Marín y hoy vengo a hablar sobre el Giganthopitecus, el
primate más grande de la historia. Se trataba de un cuadrúpedo de hasta tres metros
de altura y 500 kilogramos de peso, que habitó las selvas de las actuales
China, India y Vietnam, pudiendo haber convivido con el Homo erectus en Asia sudoriental.
Las causas de la extinción de este gran primate son desconocidas,
aunque apuntan a que los grandes cambios climáticos convirtieron en
sabana gran parte de su hábitat boscoso, lo que obligó a esta especie a
compartir recursos con especies mejor adaptadas a ese ecosistema.
Representación artística de Gigantopithecus blacki.
Los
escasos restos fósiles disponibles aún dejan grandes incógnitas sobre
la evolución y las características de este gran simio. Ahora, un equipo
de investigación del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) y de la
Universidad de Copenhague ha recuperado la evidencia molecular más
antigua hasta la fecha gracias a la reconstrucción de proteínas de
restos fósiles de aproximadamente dos millones de años de antigüedad.
Este hallazgo supone la primera evidencia molecular que permite
clarificar la evolución del linaje humano y de los grandes simios más
allá de lo que permiten las técnicas de ADN antiguo.
A través de múltiples proteínas procedentes del esmalte de un molar fósil de Gigantopithecus, de
unos dos millones de años de antigüedad, la técnica empleada por los
investigadores ha resuelto la historia evolutiva de este primate
hominoideo extinto. Publicado en la revista científica Nature, este
nuevo descubrimiento abre la puerta al posible análisis de muchos otros
restos antiguos, arrojando luz a la historia evolutiva y el origen de
los homínidos.
Mandíbula de un 'Gigantopithecus blacki'
A
lo largo de los últimos años, el análisis del ADN ha revolucionado
nuestra comprensión de la historia humana tal y como la conocíamos. Los
fósiles de nuestros antepasados han permitido reconstruir 50.000 años de
evolución de los homínidos. Sin embargo, los restos fósiles humanos que
conservan ADN datan de hace 400.000 años, por lo que dejaban un vacío
en la historia evolutiva que la paleogenómica no había podido analizar
hasta la fecha.
Ahora, la nueva técnica paleoproteómica utilizada por los
investigadores del IBE y el GlobeInstitute ha logrado esclarecer el
lugar en la historia evolutiva del Gigantopithecus , unsimio gigante de más de tres metros que habitó los bosques del sudeste asiático y se extinguió hace 300000 años.
Vista desde la entrada de la cueva del Gigantopithecus en Chuifeng (China).
"El
análisis ha revelado que Gigantopithecusblacki pertenece al mismo clado
que el orangután, su pariente vivo más cercano, aunque su separación
con los orangutanes actuales es muy lejana, lo que explica la anterior
confusión en el campo”, explica en un comunicado TomàsMarquès-Bonet,
investigador ICREA y director del Instituto de Biología Evolutiva (IBE).
“Ambos divergieron pronto en el Mioceno - hace más de 10 millones de
años -, pero sin duda compartían un ancestro común", comenta. El
investigados principal de la Universidad de Copenhague, Enrico
Cappellini, afirma que "hasta ahora, todo lo que se sabía sobre esta
especie se basaba en la morfología de los dientes y mandíbulas
encontrados, propios de un herbívoro”. Ahora, el análisis de las
proteínas antiguas, o análisis paleoproteómico, nos ha permitido
reconstruir la antiquísima historia evolutiva de este pariente lejano".
Gracias este análisis basado en la paleoproteómica, el equipo ha
logrado comparar el proteoma reconstruido del fósil del primate con una
base de datos de proteínas de homínidos conocidos, clarificando así si
el Gigantopithecus pertenece al linaje humano. Este hallazgo abre de
esta forma la puerta a iluminar el resto de la historia evolutiva a
través de muchos otros restos antiguos que no conserven el ADN.
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